Ciberseguridad cotidiana: cómo proteger tu vida digital sin ser un experto

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Cada vez más partes de nuestra vida transcurren online: trabajo, compras, trámites, conversaciones personales. Pero con esa digitalización también crece un riesgo muchas veces subestimado: los ciberataques. Y no hace falta ser una gran empresa para ser víctima. Hoy, cualquier persona con un teléfono o una computadora puede ser blanco de un ataque informático.

Contraseñas robadas, estafas por WhatsApp, correos con archivos maliciosos, sitios falsos que imitan plataformas oficiales. Los métodos son cada vez más sofisticados, pero también más comunes. Según datos recientes, en América Latina se detectan más de 400 ataques de phishing por minuto.

“La mayoría de los ataques exitosos no ocurren por fallas técnicas, sino por descuidos humanos. Usar la misma contraseña para todo, hacer clic en enlaces sospechosos o no actualizar el sistema son errores que se pagan caro”, señala Ignacio Ordoñez, analista en seguridad informática.

Afortunadamente, protegerse no requiere ser un hacker. Con algunos hábitos simples, es posible aumentar muchísimo el nivel de seguridad:

  • Contraseñas seguras: usar combinaciones largas, únicas y distintas para cada cuenta. Un gestor de contraseñas puede ayudarte a no tener que recordarlas todas.
  • Doble factor de autenticación: activar la verificación en dos pasos en tus redes sociales, correo, cuentas bancarias y cualquier servicio que lo permita.
  • Actualizaciones al día: mantener actualizado el sistema operativo, navegador, apps y antivirus. Muchas actualizaciones corrigen fallos críticos.
  • Desconfiar del apuro: si un mensaje te dice que tenés que actuar “ya”, probablemente sea una trampa. Las estafas juegan con la urgencia y el miedo.
  • Evitar redes Wi-Fi públicas para cosas sensibles: si estás en un bar o aeropuerto, no entres al homebanking ni compartas datos privados.

La educación digital es clave. Muchos ataques se basan en el engaño, no en la tecnología. Cuanto más conscientes seamos, más difícil será que funcionen.

“La seguridad absoluta no existe. Pero con una base mínima de cuidados, podés evitar el 95% de los problemas”, agrega Ordoñez.

Cuidar tu vida digital es, hoy más que nunca, cuidar tu vida real. Y no hace falta ser experto: alcanza con prestar atención, actualizarse y no subestimar los riesgos.

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