El renacer del fútbol argentino: ¿cómo influye la exportación de talentos?

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La constante partida de jóvenes promesas hacia ligas extranjeras vuelve a encender el debate: ¿beneficia o debilita al fútbol argentino esta exportación masiva de talento?

En los últimos cinco años, el fútbol argentino ha visto partir a más de 250 jugadores menores de 23 años hacia destinos europeos, brasileños o incluso árabes. La mayoría de ellos aún no habían consolidado una carrera sólida en la Primera División local. Este fenómeno, que ya no sorprende a nadie, plantea una pregunta central: ¿estamos formando cracks para nosotros o para los demás?

Uno de los casos más resonantes es el de Valentín Barco, que con apenas 19 años firmó con el Brighton de la Premier League. Su salida fue celebrada por muchos como un salto de calidad, pero también generó cuestionamientos sobre si era el momento ideal para emigrar.

Los clubes argentinos, inmersos en una economía golpeada por la inflación y las restricciones cambiarias, ven en la venta de juveniles una fuente vital de ingreso. Según un informe de la AFA, el 72% del ingreso total por transferencias en 2023 provino de jugadores sub-23. River Plate, Boca Juniors y Vélez encabezan la lista de mayores exportadores.

“Es imposible competir con los números europeos. Un club argentino vende para sobrevivir, no por estrategia”, explica el periodista deportivo Diego Latorre. “Pero también es cierto que se está vendiendo cada vez más temprano, lo que impide que esos talentos brillen en el fútbol local”.

El efecto colateral es evidente: los campeonatos locales pierden figuras rápidamente. Aficionados que se ilusionan con una joya de inferiores apenas la ven jugar un puñado de partidos. Las tribunas sienten la ausencia y la televisión pierde interés.

“No hay ídolos nuevos”, opina Javier, socio de San Lorenzo desde hace 30 años. “Los chicos se van antes de dejar huella. Eso hace que el hincha no se identifique como antes”.

Sin embargo, hay quienes ven una oportunidad en este ciclo de renovación constante. “Al irse las figuras, se abren espacios para nuevos talentos”, sostiene Luciana Acosta, entrenadora de divisiones juveniles en Rosario. “Es una cantera infinita. Argentina siempre tiene con qué”.

El debate de fondo parece no tener una única respuesta. ¿Debe el fútbol argentino aceptar su rol como semillero del mundo, o es tiempo de fortalecer sus ligas para retener talento?

Por ahora, la realidad manda. Y mientras los clubes sigan dependiendo de esas ventas para cerrar sus balances, las jóvenes promesas seguirán volando alto… aunque cada vez más lejos del país.

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