La cocina casera volvió para quedarse: del delivery al ritual de preparar en casa

Tabla de contenidos

Durante años, el delivery parecía imparable. Aplicaciones, promociones, velocidad: todo invitaba a pedir comida hecha. Pero algo empezó a cambiar. Ya sea por economía, salud o simple disfrute, cada vez más personas están volviendo a cocinar en casa. Y no solo por necesidad: lo hacen por elección.

La pandemia fue un punto de inflexión. Encerrados y con tiempo, muchos descubrieron en la cocina algo más que una obligación: un espacio de creatividad, de conexión, incluso de calma. Aprendieron a hacer pan, a probar recetas de la abuela, a experimentar con ingredientes que antes ni miraban.

Hoy, esa tendencia se mantiene. Las redes sociales están llenas de videos de cocina rápida, recetas veganas, fermentos caseros, platos de otros países adaptados a insumos locales. Lejos de desaparecer, el interés crece y se diversifica.

“Cocinar se volvió una forma de expresión personal. Ya no es solo una tarea doméstica. Es un hobby, un ritual, una manera de cuidar a otros o de reconectar con uno mismo”, explica Mariela Bruno, antropóloga especializada en cultura alimentaria.

También hay un factor económico. En tiempos de inflación, cocinar en casa representa un ahorro importante. Una comida casera puede costar la mitad que su equivalente por delivery, y además permite elegir la calidad de los ingredientes.

Pero no todo es nostalgia. Esta nueva cocina casera es moderna, ágil, con ayuda de tecnología. Robots de cocina, airfryers, canales de YouTube y recetas con códigos QR son parte del paisaje. Cocinar ya no es sinónimo de pasar horas frente a las hornallas: puede ser rápido, práctico y gourmet al mismo tiempo.

Además, el regreso a lo casero trajo consigo un reencuentro con lo comunitario. Las ferias de productores, los intercambios de recetas entre vecinos, los cursos de cocina barriales o virtuales revalorizan el saber colectivo. La cocina, en ese sentido, vuelve a ser un espacio de encuentro.

En un mundo acelerado, cocinar en casa es también una forma de resistencia. De bajar un cambio, de elegir qué comemos y cómo lo hacemos. Y, sobre todo, de recuperar algo que parecía perdido: el placer de preparar comida con nuestras propias manos.

MÁS ARTICULOS

ACTUALIDAD AL INSTANTE
NEGOCIOS
REDES SOCIALES
CIBERSEGURIDAD
DEPORTES
PAREJA
BODAS