La empresa de pruebas genéticas 23andMe se ha declarado en quiebra bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, buscando reorganizar sus deudas y vender sus activos. La cofundadora y directora ejecutiva, Anne Wojcicki, ha dimitido, aunque continuará en la junta directiva y planea participar en la subasta de los activos de la compañía.
La empresa, que alguna vez fue valorada en 6.000 millones de dólares y contaba con más de 15 millones de clientes, ha enfrentado múltiples desafíos en los últimos años. Entre ellos, una violación de datos en 2023 que comprometió la información de casi 7 millones de clientes, lo que afectó negativamente su reputación y ventas.
La quiebra de 23andMe ha generado preocupación en la industria biotecnológica, especialmente en lo que respecta a la privacidad y seguridad de los datos genéticos de millones de personas. El fiscal general de California ha instado a los ciudadanos a considerar la eliminación de sus datos del portal de 23andMe. Además, la empresa ha asegurado que la privacidad de los datos se mantendrá durante el proceso de quiebra.
Este acontecimiento subraya la importancia de la confianza y la seguridad en el manejo de información genética sensible, y plantea interrogantes sobre el futuro de las empresas que gestionan datos personales en el sector biotecnológico.